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viernes, 30 de septiembre de 2016

BASAR PROGRESO REGIONAL EN VARIABLES EXÓGENAS ES INOCUO

EL “ORDEN MUNDIAL” NO ES FARO PARA EL PROGRESO REGIONAL

Imagen en: adrianacolombiasoyyo.blogspot.com

El edificio del progreso de una sociedad concreta, histórica, biodiversa y talentosa estriba en tres columnas, económica, identitario-cultural y política, no en la “largueza” estatal o la mera inversión como erróneamente creemos. Cuando la columna central, la identitario-cultural, es blandengue o inexistente, toda iniciativa económica y política resulta efímera, desatinada, ineficaz o llanamente falaz. ¿No es acaso ésta falla de cimientos la que “desde tiempos de upa” hace débil al Tolima?

A riesgo de discrepancias digo que viejos y relativos extremos capitalismo-socialismo, izquierda-derecha y otros, exacerban tirrias que frenan la cohesión de la comunidad para construir progreso entre todos. Difícilmente una sociedad concreta debate bien sobre su futuro si la base del análisis plantea que es “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico se salve”, que el capital es opresor y la pobreza virtud, que la inversión externa origina bienestar, etc.

Al no ignorar el oprobio neoliberal no caigo en incoherencia, pero insisto en que basar debates de progreso regional en variables exógenas sobre las que no tenemos margen de maniobra es inocuo, impide saber que el “orden mundial” no es faro para el progreso regional (el asunto es al revés) y oculta que en la matriz identitario-cultural de región subyacen estrategias económico-políticas que nos harían protagonistas y no porristas” o “barras bravas” en el match ideológico global.

Quitarse las anteojeras que obligan ver un solo camino permitirá ver, por ejemplo, que ésta región es rica en recursos naturales que, siendo todos, hacen del bien común una realidad posible, donde el pobre prospera, el rico es ético, la gestión pública es proba, es decir, veríamos con nitidez cómo construir una región acorde a nuestros sueños, así buena parte del mundo esté mal hecho.

Una apretada cuartilla no es espacio suficiente para sustentar tesis complejas y por ello abrevio al decir que en economía somos monotemáticos, sólo argüimos la inversión externa como panacea de progreso y rehuimos debates sobre democracia económica, cooperativismo, empresas públicas democratizadas, economía popular, asociacionismo, sociedades limitadas, fundaciones, apertura accionaria de empresas regionales, sistema financiero propio, empresas comunitarias, SAS, etc.

En sociedades progresistas el espíritu emprendedor es virtud silvestre, acá tenemos que crearlo si ansiamos que hayan cambios, pero, seguro estoy, el clima anímico, ideológico y de principios para que ese espíritu surja está en la cultura identitaria y no en cicateros abusos de posición dominante que, al ahondar la inequidad, desalientan, desunen, envilecen y atrofian la voluntad social.

Pobreza de muchos y avaricia de pocos son signos de atraso que eclipsan cuando el bien común es el fin supremo y la democracia económica su estrategia sustantiva. El ejercicio político, la gestión pública y la acción económica tendrán norte y límite ético si nosotros “todos a una”, solidarizamos la razón de ser de la riqueza, sumamos al empeño de prosperidad y evitamos divisiones que hacen eterna esa historia boba que “cae como anillo al dedo” al “1% de la población mundial (OXFAM), que posee más riqueza que el 99% restante”, índice que en Colombia seria aun más aberrante.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Ibagué, Colombia

miércoles, 14 de septiembre de 2016

SÍ AL ACUERDO PARA TERMINAR EL CONFLICTO, PERO...


SÍ AL ACUERDO PARA TERMINAR EL CONFLICTO, PERO…

Votaré SÍ al acuerdo para terminar el conflicto porque la muerte y la zozobra no pueden seguir siendo “pan de cada día”, porque Colombia merece tener esperanza, porque conviene que aflore un resquicio por donde pueda surgir la democracia auténtica y porque así todos sabríamos cuál es la real casta de la clase dirigente frente al amplio prospecto de posibilidades directas o subsidiarias que surgen del acuerdo y que harían posible rehacer este país de inequidades y exclusiones.

No voto para ungir a quienes han detentado poder político y construido poder económico sobre el atraso y la pobreza. No voto por quienes siempre estuvieron lejanos del pueblo chocoano, de los niños guajiros, del desempleado, del informal, del usuario del sistema de salud, del marginado en pueblos y ciudades, del pequeño empresario, del campesino raso, del desplazado, del habitante de calle, de quien emigró por falta de oportunidades, del joven talentoso.

No voto por quienes han sido aliados incondicionales de oligopolios nacionales, transnacionales, TLC’s, locomotora minera; no voto por endiosados caciques del jurásico que con retorica viscosa y etérea están cooptando el acuerdo para “picar en punta” hacia las elecciones del 2018.

Voto sí para que Colombia exhorte al Comité Nobel Noruego a otorgar el Premio Nobel de Paz a quienes lo merecen: los cientos de miles de colombianos mártires de las estupideces cometidas en más de 60 años y que seguiremos cometiendo si no leemos bien el tiempo histórico. Voto sí para que los culpables de la tragedia histórica del país se sometan a la justicia transicional. Voto sí para hacer posible que el clientelismo y la “reformitis” cosmética no sea el súmmum de la política. Voto sí para que la política sea gestora de modernidad y no causa de decadencia y desorientación.

En el Tolima este aire de esperanza no puede ser ni fugaz ni ocasión calva para oportunistas, por el contrario, debe ser el momento anhelado para avivar voluntades que susciten profundos cambios en visiones, creencias y prácticas. Ayer sugerimos crear partidos regionalistas y la respuesta fue no se puede; propusimos construir un partido federado y el silencio fue grosero; aludimos a que todo partido tuviera un claro proyecto político para el Tolima y ahí supimos qué es sordera.

Hoy, cuando lo imposible se ve posible, invito a la opinión y al político a rehacer la visión del futuro regional a partir dos supuestos cardinales: uno, convertir al Tolima en región próspera y moderna exige una cultura política enraizada en la convicción de que el nuestro es territorio histórico que debe ser autónomo y capaz de autodeterminar sus caminos; dos, todo cambio histórico fue fruto de duras luchas políticas y no gentilezas del abusador (por ello existen héroes y mártires).

La nueva ética pública que emanaría del acurdo para zanjar el conflicto enseñaría que el progreso es simbiosis de riqueza económica, alto nivel de vida y equidad social en un contexto de identidad y no el PIB y su bárbaro supuesto neoliberal que estriba en que muchos han de ser los pobres para que hayan pocos ricos. En días de ilusión recordemos que (así suene lírico) la gloria trasciende el dinero, la importancia y la curul. La primera es el fin, los segundos son medios o efectos legítimos.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Ibagué, Colombia

viernes, 8 de julio de 2016

DESARROLLO SE QUEDA EN POCAS ZONAS DEL PAÍS


El desarrollo se queda en pocas zonas del país


El 78 % de la producción nacional se concentra en ocho departamentos, cuya fortaleza es la industria, mientras que otros 12 representan cerca del 15 %, correspondiente a su actividad agropecuaria, lo que muestra un abismo de desarrollo entre regiones.

Agencia de Noticias UN-

Los departamentos donde se concentra el desarrollo nacional tienen grandes industrias.

Así lo evidenció en su tesis de doctorado en Ciencias Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, Segundo Abrahán Sanabria Gómez, quien advirtió que la situación más grave es para los otros 12 departamentos, loa cuales en su conjunto representan el 7 % de aporte a la producción nacional.

El investigador recopiló información de 209 años (1801-2010) de historia estadística del país. Esto lo llevó a concluir que las regiones menos desarrolladas de Colombia sustentan su actividad económica principal en el sector agropecuario y muy poco, o nada, en lo industrial.

Por tanto, alcanzar a los territorios con mayor progreso les será casi imposible, debido a factores históricos de concentración de riqueza, falta de un Estado que proporcione condiciones institucionales para atraer capital y nulo apoyo para incentivar la investigación científica y tecnológica.

Para el doctorando Sanabria Gómez, quien actualmente es profesor de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja, es bastante difícil que una región pobre supere el abismo que la separa de zonas que históricamente han concentrado la producción y la riqueza, como Bogotá, Medellín o Cali. “Boyacá empezó a dar el salto cuando el Estado invirtió en mejorar la carretera que comunica con el Distrito Capital y facilitó la llegada de nuevas inversiones en varios frentes”, precisó. 

“El resultado más claro que arroja la investigación es que si el mercado es el encargado de la distribución geográfica del capital, las brechas entre regiones no tienden hacia la convergencia, sino que, por el contrario, se mantienen o profundizan”, advirtió. En su opinión, esa misma lógica está presente en la producción científica.

Desde su perspectiva, el economista observa que son mínimas las probabilidades para que un territorio progrese, con pocos investigadores y sin incentivos estatales que forjen las condiciones institucionales para hacer ciencia y tecnología que atraiga capital económico.

Capital atrae capital

Uno de los aspectos que destaca el investigador es sobre el actual poder económico de las zonas más desarrolladas del país, el cual se debe a un proceso histórico de acumulación de capital, ligado a la explotación de oro, café y tabaco y su salida a los mercados internacionales. Ese proceso implicó el desarrollo progresivo del transporte, primero fluvial y luego terrestre, para conectar las zonas de producción con el comercio exterior. Además, la distribución geográfica de los excedentes económicos y financieros dependía también del control y la administración de los mismos.

Por ejemplo, si bien la producción de café se concentró en Antioquia, Viejo Caldas y Tolima, el mayor margen de ganancia se obtenía de la intermediación, a cargo de las casas comerciales que funcionaban en las principales ciudades, donde se tomaban las decisiones de inversión y utilización productiva del excedente convertido en capital financiero.

Según el profesor Sanabria, en la tesis que a partir de la segunda década del siglo XX se inicia un proceso de industrialización que se convierte en un sector atractivo para la reinversión del excedente financiero obtenido de la producción y comercialización del café. Además, esa localización industrial estuvo influenciada, entre otros aspectos, por la posibilidad de aprovechar los mercados que presentaban un mayor desarrollo, rentas de monopolio y los adelantos alcanzados hasta el momento en infraestructura y transporte.

En concepto del investigador, para cerrar estas brechas el Gobierno debe diseñar herramientas de política que ayuden a crear, en las regiones pobres, ambientes que resulten atractivos para los dueños del capital y para el asentamiento del conocimiento. También trasladar, de un lugar a otro, las capacidades tecnológicas. “Si esto no se hace y no se incentiva desde el Estado nadie lo va a hacer, porque los actores principales de la modernización tienden a moverse libremente en el país y por ende, suelen ubicarse en aquellos lugares donde hay más recursos y condiciones institucionales creadas”, manifiesta el profesor Sanabria Gómez.

Por: fin/CID/MLA/APBL N.° 70
http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/el-desarrollo-se-queda-en-pocas-zonas-del-pais.html

DRONES AYUDARÍAN A ACTUALIZAR CARTOGRAFÍA DEL PAÍS

CIENCIA & TECNOLOGÍA
Drones ayudarían a actualizar cartografía del país


Lugares aislados de la geografía nacional sobre los que no se tiene cartografía precisa ni actualizada podrán mapearse gracias al uso de vehículos aéreos no tripulados.

Agencia de Noticias UN-

Un total de 23 profesionales de diferentes áreas participaron del curso

Consciente de la importancia de la cartografía en el país y de la necesidad de actualizar las herramientas para producirla, la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín quiere ser pionera en el uso de esta tecnología con fines académicos.

Por tal motivo, la Institución organizó el curso “Aplicación de los vehículos aéreos no tripulados para la generación de productos cartográficos”.

La capacidad de los dos ingenieros invitados sumada a la experiencia del Laboratorio de Geomática “nos da la posibilidad de ofrecerle a la región y el país esta tecnología desde las ciencias agrarias”, dijo el profesor del Departamento de Ciencias Forestales, Luis Jairo Toro Restrepo.

El Laboratorio, creado en 1950 de la mano del pregrado en Ingeniería Forestal, se ha ocupado en obtener mediciones del terreno y ha producido cartografía en la región utilizando fotografías aéreas e imágenes satelitales. Ahora, la idea es aprovechar la tecnología de los vehículos aéreos no tripulados para desmitificar la obtención de estas imágenes como un proceso supra especializado. Profesionales de diferentes áreas, tales como ingenieros ambientales, civiles, geólogos, forestales, biólogos y zootecnistas, entre otros, podrían aprovecharla.

“Es la primera vez que este curso se ofrece desde la parte ambiental y agraria. El territorio que manejan estas áreas es muy grande y no se puede abarcar todo desde el suelo, porque el terreno no se lo permite, entonces debemos mirar el espacio desde arriba y por eso el dron se constituye en una herramienta de punta necesaria en fotogrametría y generación de un modelo digital del terreno para obtener cartografía con precisión”, indicó el profesor Toro.

Según el ingeniero topográfico Miguel Idrobo, representante de la empresa GeoProcess, en el país hay un atraso en cartografía que ronda los 30 años y aunque se tienen imágenes satelitales, las condiciones de nubosidad propias del trópico dificultan obtener información precisa.

“Hay zonas como el Amazonas, la Orinoquía, algunas áreas del Pacífico y otras donde no existe cartografía, porque son de difícil acceso y estos procesos de actualización cartográfica requieren muchos recursos financieros. Es precisamente ahí donde los vehículos aéreos no tripulados podrían ser un gran apoyo para obtener información”, resaltó el ingeniero.

A propósito del tema, el ingeniero Antonio Iturbe Posadas, director de Innovación y Aplicación Geoespacial del Centro de Aplicación y Enseñanza Geoespacial Civil de México, que trabaja junto con el también ingeniero Idrobo, indicó que el uso de esta tecnología para el contexto geográfico de América Latina representa ventajas significativas además de una valiosa oportunidad.

“Los mapas son importantes, ayudan a resolver problemas, disminuir costos y generar negocios de forma más productiva. En el caso de la Ingeniería Forestal y similares, los vehículos aéreos no tripulados permiten conocer los recursos de una determinada área o los daños tras un desastre natural y la mayor ventaja es la obtención de información en tiempo real que facilite la toma de decisiones”, dijo el ingeniero Iturbe Posadas.

En Colombia, la Aeronáutica Civil reglamentó el uso de aeronaves pilotadas a distancia con fines diferentes a los recreativos y deportivos mediante la Circular Reglamentaria 002. Entre los puntos sobresalientes están que el peso máximo sea de 25 kg., que debe tener equipamiento de piloto automático y GPS, un motor que no genere exceso de ruido ni contaminación y una placa de identificación, entre otras. 

Por: Fin/CST/MLA)N.° 71
http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/drones-ayudarian-a-actualizar-cartografia-del-pais.html

lunes, 27 de junio de 2016

GOBERNADOR DEL TOLIMA DEJA VER SU CATADURA URIBISTA, SE OPONE A ZONAS VEREDALES EN EL TOLIMA

Gobernador del Tolima rechaza Zonas de Normalización para el pos acuerdo con las Farc EP

Por Rodrigo López Oviedo

Gobernador del Tolima rechaza la posibilidad de que el Tolima aporte por seis meses dos lugares para constituir en ellos sendas Zonas de Normalización.

Así no, señor gobernador


Dos características definen al Tolima: un largo listado de tolimenses que han dado lustre a la historia nacional y haber sido cuna de los primeros brotes de resistencia a la violencia terrateniente.

Aquí nacieron los expresidentes José María Melo, Manuel Murillo Toro, Miguel Abadía Méndez, Alfonso López Pumarejo y Darío Echandía, y los generales Gabriel París y Deogracias Fonseca, miembros de la Junta Militar que sucedió a Rojas Pinilla.

Del vientre del Tolima han salido juristas eminentes como Antonio Rocha Alvira, Alfonso Reyes Echandía, Alfonso Gómez Méndez, y hasta no hace mucho, los tolimenses prácticamente tenían tomada toda la cúpula de la justicia.

Y no podemos dejar de mencionar al científico Manuel Elkin Patarroyo, a los escritores William Ospina y Álvaro Mutis, al cardenal Alfonso López Trujillo y a Carlos Lozano Guillén, único colombiano que ostenta la Orden Nacional de Caballero de la Legión de Honor, la más alta condecoración otorgada por Francia.

Pero así como han madurado tantas inteligencias bajo estos cielos, han germinado también la carencia de escrúpulos, el ansia de poder y de riqueza, y la violencia como método para conseguir los mejores dividendos de tan lamentables vicios De allí que las víctimas, especialmente los campesinos, que son los que más han perdido con tan venenosos frutos, se hubieran tenido que escudar tras las armas cuando vieron agotarse otros métodos.

Por eso no comprendemos la actitud del gobernador del Departamento, doctor Oscar Barreto, de rechazar la posibilidad de que el Tolima aporte por seis meses dos lugares para constituir en ellos sendas Zonas de Normalización, a las cuales acudirían esos campesinos guerrilleros a cumplir con uno de los últimos acuerdos de La Habana: la dejación de armas.

Doctor Oscar Barreto: En varias ocasiones usted ha manifestado su respaldo al proceso de paz. Así lo hizo en varios lugares del departamento cuando era candidato a la Gobernación, pero todo resultó un engañó a sus electores; y siguió con el engaño siendo ya gobernador.

Todo parece indicar que usted quiere solo una paz sin palomas en los cielos y con más cruces en los cementerios. Una paz gratis, como la que quiere la peor derecha que en Colombia ha habido

Señor Gobernador: En lugar de seguir reclamando cada vez más sangre a nuestros campesinos ¿no cree que su deber como mandatario es aprovechar su poder para contribuir a la construcción de la paz? Ya está convenido que la paz comience a implementarse desde los territorios más afectados por el conflicto, entre los cuales el Tolima es de los más destacados. ¿No cree justo, doctor Barreto, que el Tolima aporte con equidad a ese histórico propósito?

Fotografía: A la Luz Pública
http://elsalmonurbano.blogspot.com.co/2016/06/gobernador-del-tolima-rechaza-zonas-de.html

miércoles, 22 de junio de 2016

CONSTRUIR ATRASO CON ARENGAS DE PROGRESO ES PARADOJA

“IBAGUÉ CÓMO VAMOS"

Imagen: http://lomejordeltolima.com/rubendariocorrea.com/

Juzgo que el programa “Ibagué Cómo Vamos” es serio, que sus profesionales denotan rigor técnico y dedicación y que su modelo de análisis es consistente y relativamente amplio, sin embargo se ve coyunturalista y no inquisitivo, es decir, sus escrutinios no encuadran en una correlación histórica de causa y efecto, razón que lo hace aséptico y por ende no concluyente en profundidad.

Los indicadores del último informe (calidad de vida), mostrado el pasado 14 de junio, acentúa mi escepticismo dado que (apelo a metáfora médica), si bien las imágenes diagnósticas que enseña el informe son crudas, en esta vecindad, cortoplacista y políticamente anacrónica, escasean galenos sabios, rectos y competentes para leer diagnósticos y prescribir medicinas efectivas para erradicar la epidemia de subdesarrollo, que, por ahora, no es mortal y sí es fácilmente curable.

Alguna vez usé el símil mecánico de que Ibagué y el Tolima, como factibles vehículos de progreso, tienen potentes faros atrás y débiles cocuyos adelante. Argüía así cómo en verdad hacemos buena retrospectiva (lo prueba el informe de ICV), pero prospectiva floja y por ende ahistórica, sentir que equivale a decir que miramos bien hacia atrás pero no sabemos para donde vamos.

Reutilizo el símil mecánico para decir que en Ibagué y el Tolima hace falta un engranaje de piñones sincronizado: prospectiva de futuro ambicioso que propulse acciones metódicamente evaluables para pulir la prospectiva (prospectiva-acciones-retrospectiva-prospectiva). Esta dinámica se daría en tramos históricos largos (Ej. 20 años) y no coyunturas o cuatrienios de gestión porque así sólo atizamos ligeras y subjetivas fábulas callejeras y esquivamos la tarea de estructurar guías o índices serios que vayan confirmado y negando si vamos bien. El informe de ICV muestra que vamos mal.

Los juicios de valor sobre el origen del desarrollo no deben partir de la premisa de gobernantes verdugos y gobernantes salvadores. Ésta forma reduccionista de mirar la complejidad histórica del desarrollo lleva a acumular frustraciones porque acicatea caudillismos y politiquería y exime a los estamentos sociales del deber de “interpretar armónicamente su singular instrumento en el gran concierto del progreso”. El fallo sobre la gestión de los gobernantes debe ser justo: aprobación al que con talante de estadista y sin populismo lo hizo bien; condena ejemplar al que lo hizo mal.

Creo que el enfoque de solución a nuestros males debe estribar más en tesis de economía política que en directrices de política económica, pues la prospectiva del desarrollo regional debe imbuirse de sentido político-territorial para no hacer revoltijo insano de patrimonio público, oportunidades, emprendedor autóctono e inversor foráneo que, éste último, sabedor del desempleo pertinaz, usa la variable empleo como escudo moral para especular libremente y esperar que le agradezcamos.

Sugiero que así como se creó “Ibagué Cómo Vamos” (ICV) se cree “Ibagué Cómo Irá” (ICI) y que el nuevo ente haga juicioso acopio de prospectiva tomando lo poco que hay: Visión Tolima, metas de planes de desarrollo, planes de gobierno, promesas de candidatos elegidos y gobierno central, planes de entidades gremiales y sociales. Este es el único modo de cotejar rigurosamente las ideas diversas de futuro con la coherencia y eficacia en la gestión de los dirigentes públicos y privados.

Construir atraso con arengas de progreso es paradoja que un territorio geopolítico superará con una depurada cultura de la visión, la eficacia, la responsabilidad y el examen sistemático.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Ibagué, Colombia

jueves, 9 de junio de 2016

EL BADAJO DEL DESEMPLEO

“EL BADAJO” DEL DESEMPLEO


Imagen: http://c0364889.cdn2.cloudfiles.rackspacecloud.com/wp-content/uploads/2010/05/desempleo1.jpg

Invasivos, silenciosos y crecientes, como cáncer asintomático, así son los males que sufre el Tolima e Ibagué (dos categorías de un análisis) y, en vez de diagnosis y receta correcta, los lideres suelen apelar al fraseo emocional y a la gestión paliativa y reformista, más no procuran imaginar salidas serias a problemas que corroen la calidad de vida y niegan oportunidades a la juventud talentosa que así se ve obligada a apadrinarse para subsistir o a emigrar para realizar sus sueños personales.

A quien tiene buena memoria histórica no lo engatusan con apologías fulleras de progreso porque, a más de víctima, él es testigo de la metamorfosis de la relativa normalidad en atraso crónico. ha visto crecer desempleo, subempleo, inseguridad, corrupción, abuso tarifario en servicios públicos, drogadicción, desgreño en servicios de salud, daño ambiental, abandono rural, politiquería, caos urbano, quebranto moral, saqueo de recursos naturales, insensibilidad social y otros anomalías crecientes que, aceptémoslo, se encaran con teorías rancias, frases de cajón y paños de agua tibia.

Ejemplo de cómo se gestiona progreso en Ibagué es el empleo. “El badajo” del desempleo oscila cada mes sobre un índice medio del 15%, hecho al que se responde con facilismos. Prueba de ello es el Plan de Desarrollo recién aprobado, donde “el desempleo se tasa en un 1.1%” (supongo que reducción) porque, dice el Secretario de Planeación (Nuevo Día, junio 1/16), ésta es “variable que depende del comportamiento macroeconómico”, es decir, de factores exógenos y no endógenos, de otros, no de nosotros. Si éste es credo arraigado difícil será entender que otra es la vía correcta.

La proyección es tonta porque el desempleo, como en un balancín, sube y baja justamente un 1% cada mes y, además, es absurdo que quien rige la planeación del desarrollo crea necesario esperar que la macroeconomía se apiade de Ibagué. Desde tiempos de upa llamamos plan de desarrollo al simple presupuesto de inversión que, en rigor técnico-político, seria apenas un anexo del legítimo plan, error focal corregible, si hubiese voluntad política, con un pacto social fundado en la genuina genética del desarrollo regional y, por ende, guiado por otras coordenadas fácilmente precisables.

Cierto es que el desarrollo sanea males sociales endémicos, pero al menos deberíamos dudar si las teorías que inculca quien pelecha de las pobrezas llevan al desarrollo o si es a nosotros a quienes atañe imaginar, discutir y construir progreso. Recordemos que en el mundo hay más de 70 países con igual o menor área que Ibagué y más de 96 con igual o menor superficie que el Tolima, dato que facilita juzgar que nuestros territorios deben pensarse con mente de estadista y emprendedor y no desde la indigna y colonialista dicotomía de vasallo y encomendero, de súbdito y virrey.

¿Qué obnubila la visión correcta del desarrollo regional? Tal vez un nocivo brebaje de narcisismo, codicia y otras aberraciones culturales, impiden ver que nuestra región lo tiene todo (y sobra) para prosperar. Tenemos historia, memoria, identidad, riquezas naturales biodiversas, talento probado, capacidad y voluntad de trabajo, familias, intereses legítimos. Aquí podemos conversar, compartir, debatir, conocernos, unirnos, ser solidarios, crear sinergias. ¿Qué falta? Ganas, únicamente.

Todo cuanto tenemos y todo de cuanto somos capaces es suficiente para construir prosperidad, sólo basta admitir que históricamente hemos sido timados con falsas tesis de desarrollo y que, por ello, debemos fundar otros teatros de pensamiento para trazar, entre todos, caminos ciertos para el Tolima y así evitar que los problemas sigan ahí… creciendo mientras nosotros nos quejamos.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Ibagué, Colombia

sábado, 4 de junio de 2016

IBAGUÉ Vestido De Carnaval RATIFICÓ La Defensa Del Medio Ambiente Y LE DIJO NO A LA MEGA MINERÍA

El Alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, como cualquier parroquiano en la VIII Marcha Carnaval. 

Multitudinario e histórico, la capital tolimense se volcó a las calles, los cálculos arrojan más de cien mil personas que se movilizaron por las calles en un apoteósico encuentro cultural, educativo, ambiental, folclórico y de lucha por la conservación de las fuentes hídricas, el rescate de nuestras riquezas naturales y contra la explotación minera de las multinacionales y en particular de Anglo Gold Ashanty, como preámbulo a la CONSULTA POPULAR impulsada por los sectores ambientales y acogida por el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, multitudes de Ibaguereños y Tolimenses convocados en la Octava versión de La Gran Marcha Carnaval , se congregaron en un recorrido multicolor por la ciudad este viernes 3 de junio.


La vocación musical representada desde grupos universitarios, ecológicos, estudiantiles, profesorales, populares, entidades públicas como la Alcaldía Municipal, UT, SENA, representaciones de las Instituciones Educativas del municipio, la ESAP, Consejo Municipal, Universidades Privadas, sectores campesinos y en fin, de todos los sectores, en una caravana multicolor de más de 100.000 Tolimenses desde Chapetón, Boquerón y de la Sede regional del Sena confluyeron como ríos humanos al Parque Murillo toro, en un sólo grito de: ¡No a la mega minería!, ¡Fuera Anglo Gold y las multinacionales de nuestro territorio! ¡Si, a la Vida! ¡No a la Mina! Un mar de gritos y pendones, consignas y canciones, furia y alegría reunidas.



Jamás la capital Tolimense había demostrado tanto rechazo a una política que como la planteada por Uribe y ahora Santos con su locomotora minera, ha entregado y tiene listo para entregar como lo hiciera Uribe en Cajamarca, regiones enteras de la nación, los departamentos y municipios reservas de agua, bosques, fuentes hídricas recursos naturales en los famosos proyectos mineros y energéticos no quedándole más al pueblo y a sus verdaderos dirigentes defender el territorio y plantear prácticas de desarrollo acordes con la soberanía y el medio ambiente sano para las futuras generaciones. 



La confluencia de voces desde Juntas de Acción Comunal, los hinchas del Tolima en Revolución Vino Tinto, Sindicatos, comunidades de LBGT, transportistas, pensionados, amas de casa. Alumnos con trajes ecológicos, camisetas, parodias a la PAZ de Santos y la Oligarquía, representaciones teatrales, banderas, zancos, clamores y sudores. Nadie en Ibagué se quiso quedar en casa, todos querían decirle no la explotación minera y gritar que el agua vale más que el oro. Ahora, nos toca refrendar en la consulta popular este deseo casi unánime de los Ibaguereños.

Guillermo Molina Miranda
Asocomunicadores de Colombia

viernes, 20 de mayo de 2016

DESCUBREN MICROBIO QUE ACLARA NUESTRO ORIGEN

El microbio depredador que aclara nuestro origen

Una ameba que forma grupos pluricelulares puede ser el ancestro de todos los animales, incluidos los humanos, según un estudio
 
 Ameba de la especie 'Capsaspora owczarzaki'.

Ameba de la especie 'Capsaspora owczarzaki'.
 
Un enigmático microbio descubierto en las tripas de un caracol acaba de iluminar una de las etapas más oscuras y apasionantes de la historia de la vida en la Tierra: cómo los seres unicelulares comenzaron a juntarse y dieron lugar a la orgiástica variedad de formas de vida que abarca a todos los animales, incluidos los humanos.

En algún momento de la evolución, un solitario microbio se unió a otro solitario microbio. Descubrieron las ventajas de la cooperación y comenzaron a explotarla. Es posible que los primeros enlaces fuesen temporales, pero lo importante es que la naturaleza comenzó un proceso de prueba y error inexorable que, millones de años después, hace posible que usted tenga todos esos tejidos especializados que le permiten respirar, captar la luz de la pantalla, comprender las letras escritas en este artículo y, posiblemente, seguir leyendo esta historia.

“Estamos hablando de una de las transiciones más importantes de la historia de la vida y la única manera que tenemos de comprender ese momento es estudiar a sus primos hermanos unicelulares”, explica a Materia Iñaki Ruiz-Trillo, investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF).

A principios de la década pasada, un equipo de científicos estaba analizando en Puerto Rico parásitos de la esquistosomiasis, una enfermedad olvidada que azota a más de 250 millones de personas en países en desarrollo. En la hemolinfa de un caracol encontraron esos parásitos y también un simbionte desconocido hasta ese momento. Se trataba de una ameba a la que bautizaron como Capsaspora owczarzaki. Los descubridores publicaron el código de barras genético de este nuevo ser vivo en una revista científica, almacenaron unas cuantas amebas en un banco de cultivos celulares vivos en EE UU y ahí quedó todo.
 
 
Las amebas, formando un agregado pluricelularI R-T

Dos años después, Ruiz-Trillo se topó con la descripción de la capsaspora y decidió estudiarla en detalle. Al secuenciar su genoma descubrió que, a pesar de ser un ser unicelular, esta ameba tiene varios genes que se creían exclusivos de los animales. Esos genes regulan la diferenciación celular, la comunicación entre células y la adhesión entre ellas, tres procesos fundamentales para la formación de organismos pluricelulares y que en los animales son necesarios para desarrollar todos los tejidos diferenciados del cuerpo.

Vistas al microscopio, las capsasporas muestran filopodios, patas con las que pueden moverse de un sitio a otro. El ciclo de la vida de estos microbios tiene tres estados. En el primero viven solos, moviéndose de aquí para allá con sus patas. En otro estado pierden esas extremidades y entran en una especie de hibernación si falta el alimento. En el tercero, el más interesante, varias capsaspora entrelazan sus extremidades y forman una especie de ser pluricelular primitivo.

Estamos hablando de una de las transiciones más importantes de la historia de la vida
 
“Pensamos que se juntan en momentos de estrés, cuando falta alimento, y esto es algo que las mantiene vivas en una situación difícil”, explica Ruiz-Trillo. ¿Pudo ser así como surgieron los primeros ancestros de todos los animales?

En un estudio que se publica hoy en la edición impresa de Cell, el equipo de Ruiz-Trillo muestra que la capsaspora comparte con los animales varios mecanismos de regulación genética, los interruptores que se encargan de encender y apagar genes para el correcto desarrollo de un individuo. “Los elementos de regulación genómica que en los animales controlan el tipo de tejido que serán unas células y no otras los encontramos en las carpospora y precisamente les sirven para regular en qué punto de su ciclo vital están”, detalla.

El trabajo incide también sobre dos genes fundamentales y compartidos entre estas amebas y los animales. El primero es un factor de transcripción llamado Brachyury. En los animales permite que las células de un embrión se muevan para empezar a formar los diferentes órganos. Las capsaspora también lo tienen y lo emplean para moverse, destaca Ruiz-Trillo. El otro gen es Myc. En la ameba es clave para la proliferación celular. En los animales, cuando está mutado, provoca el crecimiento celular descontrolado que llamamos cáncer y que puede ser entendido como un ser vivo creciendo dentro de otro hasta matarlo. “Hasta ahora se pensaba que este gen era exclusivamente animal, pero ahora vemos que estos bichos ya lo tenían mucho antes”, enfatiza Ruiz-Trillo.

La multicelularidad es un invento tan eficiente que probablemente ha habido decenas de seres vivos que la han desarrollado de forma independiente en la historia de la evolución. No se sabe cuál de ellos fue el ancestro de todos los animales, pero la capsaspora es una de las posibilidades. “Los primeros animales surgieron hace unos 600 millones de años y probablemente las capsaspora ya existían hace unos 700 millones de años, con lo que podrían ser sus primeros ancestros”, explica Ruiz-Trillo.

Una última característica de estos microbios da que pensar. En todo el planeta solo se conocen dos especies de estas amebas. Una es la que encontraron en las tripas del caracol puertorriqueño. La otra vive libre en el mar. En ese ambiente las capsasporas son depredadores que sobreviven cazando otras amebas y alimentándose de ellas. ¿Les suena?
 
 http://elpais.com/elpais/2016/05/18/ciencia/1463573658_711035.html

lunes, 16 de mayo de 2016

EL CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN RURAL Y EL FALSO ESPEJISMO DE LA CIUDAD

EL CONTEXTO DE LA EDUCACIÓN RURAL


Óscar Iván Quintero Castrillón

Nadie puede vivir sin la tierra. De ella provienen los alimentos que todas las especies de seres vivos necesitan para subsistir. Por tanto, sería fácil concluir que los trabajos que tengan que ver con el campo serían los más apetecidos o, por lo menos, los más valorados. Ni una cosa ni la otra parecen acontecer con el campo colombiano. Cuando un profesor se enfrenta a la educación rural, encuentra en su población a gente humilde, trabajadora, muy valiosa; pero sumisa y desorganizada. Desde hace un buen tiempo, ante el avance tecnocrático, han tomado fuerza profesiones que buscan transformar el mundo, obteniendo todo el beneficio que sea posible, llegando al punto de asfixiar –literalmente hablando- al planeta. Estas profesiones son vistas, por un mundo que es utilitarista, como las más valiosas, ya que dan a las personas un estatus económico y social cuyo deseo de reconocimiento no puede dejar escapar. El gobierno, que tiene esa misma visión del mundo –utilitarista- y que anhela el mismo reconocimiento, apoya de manera incondicional a quienes ingresen a las universidades para estudiar carreras técnicas y tecnológicas, especialmente, ya que de esta manera perfeccionará su modelo tecnocrático del país. De tal manera, el campesino y las profesiones que se le relacionan con el campo no son vistas ni apoyadas como otras que sirven mejor al modelo de país que se busca en la actualidad.

Es así como el campesino, embebido por la realidad, y ante la pobreza y la miseria que se vive en el campo, pide a sus hijos que estudien, para que no sean campesinos como él. Su mentalidad, acuciada por la pobreza, por los medios de comunicación, y por el casi nulo apoyo gubernamental, comienza a desilusionarse de la tierra que ha sido el sustento de su familia a través de varias generaciones, y empieza una migración desesperada: el abandono del campo en el cual ya no cree. Por eso, no es raro ver cómo las escuelas urbanas cada vez son más pobladas, mientras en las escuelas rurales sucede todo lo contrario. Además, los jóvenes rurales crecen con un desarraigo profundo, no sólo de sus tradiciones y valores campesinos, sino que –lo que es más preocupante- han perdido el amor por la tierra, este misterioso mineral que es sustento y hogar milagroso de cada ser vivo, y sin el cual, la vida humana no sería posible. Parece que la humanidad ha invertido sus valores.

Como docente de una escuela rural y como admirador de la vida campesina y de la tierra como elemento milagroso, no puedo evitar mi preocupación ante tal situación. Pienso que el estado y la sociedad en general, deben volcar su mirada hacia el campesinado colombiano. Como educadores, no podemos sembrar en los jóvenes campesinos la idea de emigrar a las ciudades detrás de ideales que no existen y que sólo siembran miseria y desolación emocional. Su arraigo debe ser con la tierra, con sus valores, con su cultura. ¿Deben las personas abandonar el campo en busca del éxito y la felicidad? ¿Acaso en el campo no puede crearse un proyecto de vida exitoso y lleno de felicidad? No estoy diciendo que un joven campesino no pueda ser médico, ingeniero o arquitecto, sino que ante una realidad tan injusta con el campo y dándole la importancia que merece, son ellos los llamados a defenderlo y a prepararse, a través de la educación, para afrontar los retos que el campo ofrece desde todos los ámbitos; así, desde la política, el periodismo, la medicina, el derecho, la agronomía –desde todas las profesiones- el joven campesino debe tener claro quién es y para donde va, mirando al frente, con la frente en alto, pero con el corazón enraizado en su casa, en su hogar: la tierra. Sin embargo –aclaro- ésta es una necesidad y un deber humanos, no sólo campesinos.

Óscar Iván Quintero Castrillón
oivanqc@gmail.com

martes, 10 de mayo de 2016

AMENAZAS AL PROCESO DE RESTITUCIÓN DE TIERRAS

LAS AMENAZAS AL PROCESO DE RESTITUCIÓN DE TIERRAS


El mecanismo judicial de restitución de tierras es sin duda valioso, pero será inane en su propósito de proteger los derechos patrimoniales de cientos de miles de familias que huyendo de la violencia fueron despojadas o forzadas a abandonar no menos de 4 millones de hectáreas, según los registros oficiales, si quienes promovieron el desplazamiento o se beneficiaron de él, no son perseguidos judicialmente y sancionados proporcionalmente a la gravedad de los crímenes cometidos.

Claudia Liliana Erazo
Corporación Jurídica Yira Castro
Fuente de la imagen: www.eltiempo.com

No en vano se afirma que la impunidad es en sí misma una violación a los derechos humanos pues es la negación de los derechos de las víctimas a la verdad y la justicia, tiene efectos devastadores para el acceso a la reparación integral y es la antítesis de las garantías de no repetición. Además pone en evidencia la incapacidad o la falta de voluntad del Estado para brindar un recurso judicial eficaz y por lo tanto se constituye en la vulneración del derecho al acceso a la justicia de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos.

Con una tasa de impunidad que roza el 100%, el desplazamiento forzado en Colombia no sólo ha causado una grave crisis humanitaria padecida por más de siete millones de víctimas (el 15% de la población nacional), sino que se ha convertido en la más grande deuda de justicia tanto para las víctimas como para la sociedad en general que ha visto en los y las desplazadas forzadas los efectos de un conflicto armado desarrollado mayoritariamente en zonas rurales pero que ha impactado los centros urbanos que se convirtieron en los principales receptores de sus víctimas.

Todos los actores armados han sido responsables de hechos de desplazamiento y, frente a ellos, la respuesta de la administración de justicia ha sido la misma: ninguna. Con el resurgimiento del fenómeno paramilitar a finales de los 80, los niveles de degradación del conflicto armado tocaron su pico más alto. Se contaron por centenas las masacres, y por miles las desapariciones y ejecuciones de campesinos inermes bajo la mirada cómplice de agentes estatales. Los atroces actos de violencia paramilitar generaron innumerables hechos de desplazamiento forzado. Ante esta dinámica perversa que se prolongó por más de una década, numerosas voces empezaron a señalar que detrás del desplazamiento forzado existía el interés de despojar de sus tierras a las victimas, a fin de ejercer control territorial, apropiarse ilegalmente de ellas o para garantizar determinados proyectos económicos. Sin embargo y pese a la evidencia, la administración de justicia fue ciega y sorda frente a un fenómeno que empezaba a inundar las calles y las goteras marginales de grandes y pequeñas ciudades.

Es hasta el año de 1997 que con la expedición de la Ley 387 el Estado colombiano reconoce la existencia del desplazamiento forzado, que se venía registrando por organizaciones de la sociedad civil desde finales de la década del 80, y toma medidas para la atención humanitaria de las víctimas que para entonces ya ascendían a más de un millón y medio de personas. No obstante, solo hasta el año 2000 se incorpora en el código penal el delito de desplazamiento forzado y en el 2001 se toman las primeras medidas para la protección de predios abandonados o despojados, los cuáles son implementadas de manera regular hasta el año 2007, es decir, a 10 años de la Ley y casi 20 años después del recrudecimiento de este fenómeno por cuenta de la violencia paramilitar.

Con el proceso de desmovilización paramilitar iniciado en 2005 miles de familias campesinas, víctimas de desplazamiento y despojo en zonas de influencia de estos grupos, confiaron en que se develarían los responsables de su tragedia; sin embargo, las imputaciones formuladas a los pocos postulados que han pasado por la jurisdicción de justicia y paz han desconocido en su mayoría hechos de desplazamiento forzado y aún más el despojo de tierras. Tanto fiscales como jueces se han negado de manera sistemática a abordar este delito como un crimen de la mayor gravedad y la mayoría de las denuncias se encuentran en etapa preliminar. Esto resulta especialmente grave si tenemos en cuenta que los comandantes paramilitares que se acogieron a la Ley 975 (Ley de “justicia y paz”) reconocieron su responsabilidad en graves violaciones de derechos humanos como las masacres, que originaron masivos episodios de desplazamiento forzado en sus zonas de control. El jefe paramilitar Jorge 40, comandante del Bloque Norte de las AUC, ha reconocido que el objetivo del desplazamiento forzado era desalojar a los legítimos poseedores de tierras que consideraban atractivas a fin de apropiarse de ellas, para lo que se valieron de funcionarios públicos que facilitaron procesos de despojo disfrazados de actos legales de transmisión de dominio de numerosos predios en departamentos como el Magdalena.

Señala Jorge 40 en sus declaraciones que contó con la ayuda de hombres bajo su mando quienes le sirvieron de comisionistas encargados de “comprar” tierras a los campesinos, y quienes prestaban su nombre para hacer negocios fraudulentos sobre estos predios. Muchas de estas personas eran cercanas al gremio ganadero de la región y algunas han sido vinculadas a procesos judiciales por su pertenencia a grupos paramilitares y su participación en hechos entre los que se cuenta el desplazamiento forzado. Sin embargo, la gran mayoría no tienen condenas penales en su contra, son prófugas de la justicia o han salido en libertad por cumplir la pena alternativa de justicia y paz (8 años) sin que los jueces hayan proferido condena alguna en su contra, pese a los delitos imputados e incluso confesados. En los pocos casos en que hombres cercanos a Jorge 40 han sido condenados por desplazamiento forzado, las penas impuestas han sido mínimas y, adicionalmente, han recibido beneficios judiciales como la casa por cárcel.

Este es el caso del reconocido Augusto “El Tuto” Castro, confeso paramilitar al mando de Jorge 40 quien se acogió a la ley de justicia y paz en el año 2005, pero que al no ser vinculado a ningún proceso judicial continuó delinquiendo en la región, llegando a conformar en el 2012 un “Ejército Antirestitución” en el departamento del Magdalena, como respuesta a la expedición de la ley de víctimas y restitución de tierras promulgada en el año 2011, la cual incorporó por primera vez un mecanismo judicial para la restitución de predios despojados o abandonados de manera forzada por las víctimas del conflicto, y cuyo programa piloto se concentró en el mencionado departamento ante la amplia documentación del despojo y abandono forzado allí padecido durante la década de control paramilitar.

Luego de las insistentes denuncias presentadas, en octubre de 2012 se dio su captura y su vinculación a un proceso por concierto para delinquir y desplazamiento forzado por los que recibió una condena de 8 años, la cual purga desde el año pasado en su finca de Ariguaní alegando problemas de salud para no cumplirla en establecimiento carcelario. Pero aún más perturbador resulta el hecho de que el señor Castro y su familia, también cuestionada por vínculos con los paramilitares, aún fungen como opositores en procesos de restitución de tierras en el departamento del Magdalena.

Recientemente los señores José Norberto “El Mono” Bedoya y Pedro Pimienta, exfuncionarios públicos del Magdalena señalados de pertenecer a grupos paramilitares, se “opusieron” de manera violenta a una diligencia judicial promovida por una familia campesina que pretendía el cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional que ordenada la restitución de sus tierras ante la mirada pasmosa de la fuerza pública que acompañaba la diligencia. No hay sentencias judiciales en contra de estos sujetos pese a los innumerables dichos de paramilitares y campesinos de la región que los vinculan con hechos criminales, entre ellos el desplazamiento y el despojo de tierras.

Opositores de este talante abundan en regiones donde, como en el Magdalena, el control paramilitar incluyó la cooptación de funcionarios públicos civiles y militares, y donde se actuó con la complicidad de poderosos gremios económicos locales. Ahora no nos sorprenda que lobos vestidos de ovejas pretendan presentarse como víctimas de la ley de restitución de tierras mientras puedan ampararse en la generosa cobija de la impunidad. Y es que además cuentan con el poder para hacerse oír. Utilizan cuanta argucia jurídica para obstaculizar los procesos administrativos o judiciales de restitución, hacen uso de la intimidación y la amenaza para oponerse a los procesos judiciales, convocan actos masivos para desinformar, señalar e intimidar a la comunidad reclamante y tienen amigos en altos cargos, que hacen eco a sus pretensiones.

Incluso cuentan con representantes en el Congreso, quienes presentan iniciativas legislativas para reformar a su acomodo el mecanismo de restitución de tierras. Atacan con vehemencia el requisito de la buena fe exenta de culpa que deben demostrar si pretenden aclarar su relación con predios reclamados por despojo o abandono forzado. Se oponen a la inversión de la carga de la prueba que beneficia a quien reclama haber sido víctima de despojo o abandono forzado, para que sea al opositor a quien cobije esta presunción y, como si fuera poco, buscan incorporar la conciliación extrajudicial a los procesos de restitución, fórmula en la que están interesadas grandes empresas nacionales y extranjeras que no quieren ver cuestionados sus métodos de apropiación de predios en procesos de restitución y están dispuestos a pagar –dinero- por ese silencio.

El proceso de diálogo y negociación adelantado con la guerrilla de las FARC-EP nos ofrece dos escenarios de total relevancia para este tema. El primero es la creación de una justicia especial para la paz donde nos prometen una comisión de la verdad que se encargará de desenmascarar la verdad oculta en 50 años de conflicto armado, los más graves crímenes perpetrados y sus principales responsables. Si una comisión de este nivel no revela qué y quiénes estuvieron detrás del crimen que más víctimas ha dejado en este país, puede anticiparse su fracaso. Por otro lado, se creará un Tribunal a donde comparecerán todos aquellos máximos responsables de los crímenes más graves. Tal vez allí podamos ver sentados a empresarios, ganaderos, latifundistas, funcionarios públicos, entre otros tantos máximos responsables de la más agresiva contrarreforma agraria que ha vivido el país.

El segundo es la terminación del conflicto armado con esta guerrilla y la posibilidad de adelantar procesos de restitución en el sur del país y en otras zonas de marcada influencia guerrillera. Con dinámicas distintas pero con resultados idénticos, las FARC-EP han sido señaladas como responsables de un alto porcentaje de los desplazamientos internos, pero al igual que con la macrocriminalidad del paramilitarismo, estos hechos han sido altamente invisibilizados por la administración de justicia, pese a las numerosas sentencias emitidas en contra de los máximos comandantes de este grupo guerrillero.

El mecanismo judicial de restitución de tierras es sin duda valioso, pero será inane en su propósito de proteger los derechos patrimoniales de cientos de miles de familias que huyendo de la violencia fueron despojadas o forzadas a abandonar no menos de 4 millones de hectáreas, según los registros oficiales, si quienes promovieron el desplazamiento o se beneficiaron de él, no son perseguidos judicialmente y sancionados proporcionalmente a la gravedad de los crímenes cometidos.
 
 http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/las-amenazas-al-proceso-de-restitucion-de-tierras?category_id=138

miércoles, 4 de mayo de 2016

CALDAS Y TOLIMA VEN VIABLE FERROCARRIL DEL EJE CAFETERO

Caldas y Tolima ven viable Ferrocarril del Eje Cafetero
 
 
El proyecto articula el sistema ferroviario y la hidrovía del Magdalena, con el fin de transportar el carbón que se produce en los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, Antioquia y Córdoba, y establecer un sistema intermodal de carga.
 
Agencia de Noticias UN-

La propuesta conjunta de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales y la Sociedad de Mejoras Públicas (SMP) fue socializada entre las autoridades de ambos departamentos.

La iniciativa se formuló teniendo en cuenta que la ecorregión cafetera es un territorio estratégico por su localización en el centro de gravedad del Triángulo de Oro, donde se genera el 64 % del Producto Interno Bruto (PIB) y donde, además, habita el 52 % de la población del país.

De esa forma se planteó, en reunión sostenida recientemente en Fresno (Tolima), la posibilidad de gestionar este proyecto que desde el año pasado hace parte del Plan Nacional de Desarrollo, mas no del Plan Estratégico Intermodal de Infraestructura de Transporte.

Por ello, se volvió a visibilizar la propuesta de un ferrocarril que además de articular el sistema férreo de Colombia, puede detonar dos plataformas logísticas: una entre Honda (Tolima) y La Dorada (Caldas) y otra entre La Virginia (Risaralda) y La Felisa (Caldas).

Así lo aseguró el docente e ingeniero civil, Gonzalo Duque Escobar, uno de los ponentes de la propuesta, al detallar que el Ferrocarril Cafetero tiene como determinantes las dinámicas económicas de la ecorregión, que incluye el puerto multimodal de La Dorada, en el Magdalena Centro, y las capitales del Eje Cafetero, en el Cañón del Cauca.

“El Ferrocarril Cafetero, cruzando la cordillera por el túnel Cumanday, será la clave para la intermodalidad y la llave para implementar un corredor logístico que articule el altiplano y la hidrovía del Magdalena, con el corredor férreo del río Cauca y los mares de Colombia”, describió el profesor Duque Escobar.

El proyecto férreo contempla un tren andino de 150 kilómetros que recorrería la cordillera central a su paso por Caldas y el norte del Tolima, con un costo aproximado de siete billones de pesos.

Beneficios

El docente destacó que al examinar los escenarios de generación de carga de la región andina, aparecen la cuenca del Cauca (donde se genera el 40 %) y la cuenca del Magdalena (que produce el 30 % de la carga).

“Los centros de gravedad de ambas cuencas son el norte del Valle y el altiplano. Colombia, además de implementar la hidrovía del Magdalena, debe extender el corredor férreo del Cauca entre Urabá y Buenaventura”.

Asimismo, la propuesta, escuchada por parlamentarios de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes (donde se debaten obras públicas y de transporte, entre otros temas), contempla la posibilidad de sacar diariamente entre 15 mil y 30 mil toneladas de carbón térmico de alta calidad.

En la propuesta se plantea a Urabá (Antioquia) como el primer nodo de carga interoceánico por su cercanía con Panamá. Allí, el sistema portuario de Antioquia, que de construirse el Túnel del Toyo reduciría de ocho a cuatro horas el tiempo de recorrido desde Medellín, contempla tres puertos: el de Turbo, Puerto Antioquia, ubicado a orillas del río León que operaría en 2019, y el nuevo complejo portuario en Necoclí, que concluiría obras en 2023.
 
Por: Fin/IJR/MLA/JAAH)N.° 636
http://agenciadenoticias.unal.edu.co/detalle/article/caldas-y-tolima-ven-viable-ferrocarril-del-eje-cafetero.html

jueves, 28 de abril de 2016

PODEMOS ENTENDERNOS, PENSANDO DIFERENTE

¿PODEMOS ENTENDERNOS PENSANDO DIFERENTE?

Imagen: userscontent2.emaze.com/

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Especial para Opinión Pública
 
Agradezco sinceramente a quienes leen mis habituales escritos sobre la región y su desarrollo; los mensajes que recibo de muchos de ellos mejoran mi lectura sobre lo históricamente ocurrido en el Tolima y aclaran enfoques prospectivos que no dudo revolucionarían el debate sobre la dirección estratégica que debemos seguir para lograr la prosperidad cierta de los tolimenses.

Algunos lectores son especialmente deferentes al subrayar loables aportes de gremios, academia o entidades sociales para edificar progreso. A ellos digo que valoro como el que más cada iniciativa de los dirigentes para imaginar y planear el progreso, pero tengo una gran duda, ¿por qué persiste la tendencia al atraso pese al ahínco en construir progreso? Admitir esta paradoja, al menos como tema a discutir, lleva a más interrogantes: ¿En qué fallamos? ¿Qué omitimos? ¿Qué hacer?

Examinando “esos qués” que hacen fallido el empeño para lograr progreso, la primera conclusión dice que no es igual pensar el desarrollo desde el frío modelo economicista que pensarlo desde un enfoque “simbiótico” (territorio, sociedad, equidad, economía), que exige obedecer principios de ética social y bien común y tomar como ejes cardinales el sentido histórico-político, la identidad, el sentido de pertenencia, la pluriculturalidad regional, el tejido social, el conocimiento del territorio, etc. Mi reiterada tesis se resume en que sin construcción social la economía no origina desarrollo.

Sé que es bueno y acertado avanzar en competitividad, tecnología, innovación, emprendimiento, visón estratégica, pero igual sé que es malo y equivocado enajenar patrimonios públicos, recursos naturales y empresas estratégicas, privilegiar contratistas y consultores foráneos, ignorar el daño ambiental, venerar el centralismo. La sólida conciencia regionalista infunde humanismo a lo bueno e impide propagar lo malo que, aun siendo de buena fe, es causa de atraso, pobreza y exclusión.

La formalidad normativa del país pareciera andar bien: buena constitución (?), leyes y decretos, Conpes y políticas públicas a granel, sistemas de planeación, planes de desarrollo, institucionalidad publica, en fin. El burócrata liviano tiene asidero legal y teórico que usa para crear percepciones de progreso, pero insisto: En el Tolima la historia enseña que pese a la sana intención el atraso arraiga cada vez más hondo, razón que invita a cuestionar viejas tesis sobre la génesis del desarrollo.

Si Colombia es “país de regiones” o queremos que sea, a nosotros incumbe construir la nuestra a partir de tantas ideas diversas pero concurrentes que pueden amalgamarse para estructurar una coherente visión de desarrollo y una compleja y consistente arquitectura de región progresista y moderna, en clara oposición a teorías que han sido ineficaces cuando no regresivas.

El hecho de querer ser propositivo y no crítico prejuiciado o contestatario cerril me exige terquear en que es vital abrir, con liberalidad y sin dogmas irrefutables, un abierto y franco debate respecto al progreso social, territorial y económico, tema que dado su carácter sistémico no es privativo de la política o la economía, al contrario, es deber de todas los estamentos sociales puesto que ellos pueden decidir que la política sea decente y la economía humanista o que sigamos en las mismas.

Tengo certeza de que por los trillados caminos que hoy transitamos jamás llegaremos al desarrollo y, por lo mismo, creo que estamos en mora de tomar vías alternativas que de hecho existen y a las que se accede o desecha empezando por decidir frente a dos encrucijadas: ¿es verdad o no que el atraso se hizo endémico y creciente? ¿Es verdad o no que el tolimense es el único responsable de producir un quiebre histórico en su región? Nada cuesta soñar con oír respuestas.

ALBERTO BEJARANO ÁVILA
Ibagué, Colombia

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